sábado, noviembre 21, 2015

Se acerca la hora de desprocrastinar el país

Columna publicada el 21 de noviembre de 2015 en Perfil

Se acerca la hora de desprocrastinar el país

La elección que, en unas pocas horas, definirá quién será el presidente durante los próximos cuatro años implicará, sea cual sea su resultado, un cambio radical en los objetivos de la política económica. Por primera vez en mucho tiempo el gabinete económico deberá encarar una resolución a muchos problemas que, con éxito, el equipo saliente logró trasladar a sus sucesores. La razón es simple. Mientras el gobierno que se va se benefició de la expectativa de que el próximo debería atender las inconsistencias, el que llega se enfrenta con la más difícil tarea de satisfacer esas expectativas.

Para ello, quien resulte elegido el domingo deberá despejar tres factores de incertidumbre sin lo cual es difícil imaginar que puedan ponerse en marcha los recursos productivos estancados desde hace al menos cuatro años, a la espera de esas definiciones que afectan toda decisión que vaya más allá del cortísimo plazo.

El primero de estos factores, el más importante y urgente, es disipar el riesgo macroeconómico, alejar los fantasmas de la siempre inminente crisis de reservas que, desde hace tiempo, limita la capacidad de crecer.

A tal efecto, el próximo gobierno cuenta con dos ventajas que jugarán a su favor. La primera de ellas es que Argentina no tiene, ni en el sector público ni en el privado, un problema de solvencia. Aún a pesar del agresivo proceso de endeudamiento iniciado a partir del ascenso de Kicillof al Ministerio de Economía a fines de 2013 (que, como en las peores experiencias históricas, fue utilizado solamente para financiar un insostenible e irresponsable atraso cambiario) los niveles de deuda pública son aún muy bajos (menos de 30% del PBI si se excluyen las deudas que el Estado tiene consigo mismo). Por otra parte, el sector privado es ampliamente acreedor en dólares. Se estima –quizás algo exageradamente– que los argentinos tienen activos por más de US$ 200 mil millones, es decir, más de ocho veces las reservas que hoy tiene el Banco Central. Si tan sólo una pequeña porción de esos recursos regresara al país desaparecería cualquier temor sobre las reservas.

La segunda ventaja es que la economía argentina no necesita un ajuste para equilibrar su situación de balance de pagos (sí lo necesitan, en cambio, las cuentas del sector público nacional, cuyos ingresos, excluyendo al Banco Central, cubren únicamente el 80% del gasto, pero es un error confundir las necesidades del sector público con las de toda la economía). A diferencia de otros episodios históricos de presión sobre las reservas, el país no enfrenta hoy un drenaje en el flujo de la cuenta corriente que requiera una contracción de la actividad para ahorrar dólares. El déficit comercial argentino es insignificante y el déficit de la cuenta corriente, que incluye también el déficit de servicios, utilidades e intereses, está en el rango de 2% / 2,5%. Este desequilibrio, en una situación financiera normal, es fácilmente financiable.

Para poner en perspectiva, el déficit de cuenta corriente durante el rodrigazo era de 5,5%, de 4,2% durante la crisis de la tablita de Martínez de Hoz; 5,5% la del colapso del Plan Primavera y de 4,4% la de los años previos a la crisis de la convertibilidad (1997-1999). Entonces, nuevamente, se ve que el problema argentino no es de solvencia: la escasez de dólares no surge de su incapacidad para generarlos, sino en cambio, de retenerlos.

Sin embargo, en este proceso de alejar el riesgo macroeconómico el Gobierno se enfrenta también a una segunda gran fuente de incertidumbre, nada fácil de resolver. Estabilizar la macroeconomía requiere que se redefina el set de precios relativos en la economía, en un proceso que no por indispensable (o inevitable) deja de implicar grandes riesgos. Coordinar el cambio en la insostenible relación actual entre el tipo (o tipos) de cambio, tarifas, precios, salarios y tasas de interés es un desafío complejo, que requerirá poner sobre la mesa un programa consistente, creíble y, sobre todo, con amplio y variado apoyo político.

La combinación de estas tres características es indispensable para evitar costos sociales y distributivos y para lograr una transición ordenada sin desagradables sorpresas inflacionarias, que solamente un programa inteligente y con amplio consenso logrará contener. El desafío no es fácil e implica que el nuevo presidente expondrá, durante su primer año de gobierno, gran parte del capital político que ganará con la elección de mañana.

La tercera fuente de incertidumbre, finalmente, es la regulatoria. El Estado abandonó hace tiempo su necesario rol de coordinador y moderador del accionar privado convirtiéndose, en cambio, en una fuente inagotable de sorpresas y presiones que impiden cualquier capacidad de planificación de mediano o largo plazo. El kirchnerismo lega a su sucesor un combo regulatorio volátil, arbitrario y, sobre todo, poco transparente, caldo de cultivo del tráfico de influencias. ¿Acaso, por ejemplo, alguien sabe, además de quién pone la firma, cuál es el mecanismo de asignación de DJAIs para la importación o de ROEs para la exportación? ¿Alguien sabe con qué criterio el departamento de sistemas de la AFIP legisla sobre el acceso al dólar ahorro, con una regla que nada tiene que ver con lo anunciado por las autoridades? ¿Alguien conoce qué tuvieron de especial esos US$ 3 mil millones de utilidades y dividendos que, en un marco de prohibición general sin ninguna legislación que lo respalde, sí fueron autorizados a girarse al exterior desde que se implementó el cepo?

No se trata, vale la aclaración, de preguntarse si la Argentina necesita más o menos Estado o más o menos mercado (aun cuando nuestro país, atrapado en discusiones endogámicas, le ha escapado al debate sobre las más novedosas formas de interacción público-privada que desde hace tiempo hay en el mundo y, en especial, en América Latina). Se trata en cambio de preguntarse si el regulador debe actuar errática y discrecionalmente, de forma opaca e informal, en respuesta a los problemas que surgen o si, en cambio, debe proveer un marco regulatorio transparente y estable que anticipe las reglas de juego a las cuales el sector privado deberá atenerse.

Despejar las dudas sobre las tres grandes fuentes de incertidumbre –la macroeconómica, la de precios relativos y la regulatoria– será una tarea compleja y no exenta de riesgos, pero más riesgoso sería apostar a la continuidad de la estrategia del gobierno saliente: patear para adelante la resolución de todos los problemas, como si el único horizonte que importara fuera el de la próxima elección y no hubiera nada más allá.

14 comentarios:

Erkekjetter Silenoz dijo...

Che así que la terrible "herencia que recibe el próximo gobierno" cuenta con ventajas ja ja...

Si estuviera vivo ¿qué tendría que decir de la "terrible herencia" que legó NK? ¿cuáles eran las ventajas?

Alfojen de tirar mierda y que, llegado el caso, tus elegidos hagan lo que tengan que hacer para reajustar los "precios relativos" y bancarse las consecuencias ¿no?

El gran problema de los ortodoxos es que no tienen ideas y menos aún teoría para sortear el modelo yuyo, timba, shopping

Por eso no pueden salir del determinismo y son presos de sus dogmas... pero bueno a muchos ese modelo le es funcional con lo cual no hay nada de ingenuidad

Saludos darwinistas

oti dijo...

El problema que nunca entendió ni quiere entender el autor de este blog es que hacer "consistente" una "inconsistencia" macroeconómica al precio de una inconsistencia social, no es consistente.

Que el gobierno se haya negado a pagar ese precio es susceptible de elogio no de crítica.

Anónimo dijo...

Dejando de lado lo absurdo de comparar "herencias recibidas", o la chicana sin sentido del juego de palabras consistente, estoy de acuerdo con la critica: me sorprendio lo "blando" del panorama que describe Luciano. Supongo que lo que quiso es mostrar donde la cosa no esta tan complicada, y en ese sentido lo entiendo. Pero en realidad, la situacion argentina es mucho mas problematica de la que refleja la nota.

Para mi, el mayor problema que enfrenta el pais es el no saber que hacer con los millones de personas que son "incontratables". Gente que no tiene "oficio" ni capacidad y a la que nadie emplearia. Es la gente que se cayo del sistema en los 90 (una bestialidad de Mingo y Carlitos: reconvirtieron el sistema creando una masa de gente a la que de repente, dejaron sin oportunidad ni alternative), mas la que se agrego durante el gobierno K (una burrada de los K, aunque al menos "humanitaria", ya que los K al menos les dieron de comer a esa gente, pero lo hicieron de una forma tal que crearon incentivos para que muchos jovenes en vez de capacitarse, simplemente se sumaran a esos beneficios "humanitarios", con lo que al final, terminaron multiplicando el problema)

Bueno, que el que hacer con esa masa enorme de gente es un problemon. Obviamente, no se puede ni debe hacer "la gran Cavallo/Menem", pero al mismo tiempo es dificil de manejar un tema que cada vez demanda mas recursos del estado, recursos que han venido disminuyendo sensiblemente desde el 2007.

La burrada Cavallo/Memen creo un despiole de aquellos. La burrada de los K, aunque al menos "humanitaria", al final no hizo otra cosa que patear el despiole para adelante (y subsecuentemente aumentarlo).

Yo, realmente, no sabria bien como encarar este tema. No es facil. Temo (temo) que Macri, quien ha demostrado ser medio inutil para estas cosas, en el fondo no haga otra cosa que hacer lo mismo que hicieran los K y patear el problema para adelante. Calculo que hara eso porque es asi como en general trabajan los politicos, sean Menems, Ks, o Macris: disfrutando de lo que por ahora anda bien, esforzandose en pasarle los problemas al siguiente (que le estalle a otro, no a mi)

Utis

oti dijo...

Utis, es el autor del blog que dice en su post: "Mientras el gobierno que se va se benefició de la expectativa de que el próximo debería atender las inconsistencias..."

Durante mucho tiempo me la pasé explicando que llevar agua de un molino a otro no es riqueza ni crecimiento.

El gobierno no "pone en marcha los recursos productivos estancados..." no porque se enamoró de sus instrumentos, o porque es perverso o porque es inepto, ni porque está equivocado en su concepción.

El gobierno no pone en marcha los recursos productivos estancados porque eso significa generar inconsistencia social en la medida que esos recursos se van a movilizar no por un aumento de la ciencia, la técnica y la tecnología aplicada a la producción, sino por llevar agua de un molino a otro. Sabemos que la contracara de esto es endeudamiento, desocupación, precarización, más exportaciones, etc.).

Espero que, si se logra el relanzamiento productivo por esa vía y esa concepción, los economistas midan la cara y la contracara: cuando aumente la desocupación y el salario real, espero de los economistas que, en el cálculo del salario real, consideren a los desocupados con salario 0. Y ver cómo resulta ese salario real.

O cuando calculen el consumo privado, le resten el endeudamiento que haya que pagar, independientemente de la cantidad de veces que se haga el roll over de ese endeudamiento.

Estas películas ya las vimos y terminan mal. Y después hay que perder años para hacer mínimamente viable la cohesión social.

Es preferible lidiar con inconsistencias en los números, con bajo crecimiento o estancamiento, pero a la expectativa de que la ciencia y la tecnología bien aplicadas creen excedentes económicos reales y no generar pseudosexcedentes transitorios cuyo brillo encandila a unos pocos al precio de generar problemas sociales enormes.

Anónimo dijo...

Perdona. No se si entendi. Si entiendo tu argumento, el gobierno saliente no puso "en marcha los recursos productivos estancados porque eso significa(ba) generar inconsistencia social" y que no lo hizo porque esto significaba que "esos recursos se (ib)an a movilizar no por un aumento de la ciencia, la técnica y la tecnología aplicada a la producción, sino por llevar agua de un molino a otro."

O sea, fijate que lo que estas diciendo es que fue bueno para el pais estancar su desarrollo porque asi evito que se creara inconsistencia social... Mmmmmm... aunque dijiste esto, lo mas probable es que hayas querido decir otra cosa, porque esto que dijiste suena medio como absurdo...

Perdoname que te cambie un poco lo que dijiste, a ver si logro entender tu argumento. Creo que lo que quisiste decir es que vos estas convencido que el crecimiento que propone Macri lleva a injusticia social. Es esto, no?

Bueh, OK. Es tu opinion. Puede incluso que tengas razon. No se. Macri es un inutil de probada inutilidad (lo unico que hizo bien en su vida fue nombrar a Bianchi de DT), asi que puede que tengas razon.

PERO, aun de ser cierto, eso no niega la opinion de Luciano sobre cuales son los problemas que enfrenta el nuevo gobierno, como tampoco niega mi opinion sobre la bomba de tiempo social creada por Menem/Cavallo y que lamentablemente solo fuera pateada para adelante (y acrecentada) por los K. Tu opinion (si la logre traducer bien), no niega las otras.


Utis



Utis

oti dijo...

Lo que está entrecomillado son palabras del autor del post: "... sin lo cual es difícil imaginar que puedan ponerse en marcha los recursos productivos estancados desde hace al menos cuatro años...".

Lo que yo digo es que es preferible no hacer eso porque eso, dada la experiencia histórica argentina, se hace con pseudoexcedentes (llevar agua de un molino a otro) y hay que pagar un precio social muy grande siempre que se hace eso.

El "crecimiento" de Cavallo/Menem se hizo con pseudoexcedentes y así terminó.

El "crecimiento" de Néstor 2002/3 hasta 2007 aproximadamente se hizo con pseudoexcedentes y se usó para restaurar los daños que provocó el estallido del sistema Cavallo/Menem y la salida devaluatoria.

Cuando se acabó el combustible generado por la salida devaluatoria (pseudoexcedente), CFK se dio cuenta de que la economía no podía seguir basándose en eso, así que prefirió pagar las consecuencias del crecimiento muy bajo y/o el estancamiento pero evitando romper los equilibrios sociales alcanzados.

Los problemas que enfrenta el nuevo gobierno son: profundizar y extender la educación técnica y hacer inversiones en infraestructura básica para bajar la desocupación del 6% a lo meramente friccional (2 o 3 %); disminuir drásticamente el trabajo en negro y mantener los niveles actuales del salario real. Y no aumentar deuda por razones monetaristas (sostenimiento del tipo de cambio, reservas, etc.), solo endeudarse para cosas concretas (por ej. represas del Sur argentino).

Anónimo dijo...

La burrada de cavallo/menem, que fue, en forma brutal y sin ofrecer solución, un sinceramiento de el problema social creado por gobiernos anteriores por el desmanejo estatal, o una actitud humanitaria como los K ante el hecho, que nuestros gobernantes no saben/ían como hacer crecer la economía para que incorpore mas gente a los procesos productivos con coberturas sociales plenas.
Los K fueron de los mas ineptos ya que la argentina nunca tuvo términos de intercambio tan favorables, pero seguimos con un 35% de la población sin cobertura sociales (hoy humanitariamente cubierta, en parte, con planes hasta su muerte, nunca se si esto es para reír o llorar) y con el estado como gran empleador (bastante negrero por los altos costo de la coberturas sociales, generado por otras causas).
El problema social ESTA, la brecha y la concentración de riqueza ESTA, donde se puede crear una inconsistencia social, YA EXISTE, la decisión tendría que ser la enfrentamos o nos hacemos los boludos como los K.
La verdad siempre he creído, no por algún pensamiento económico determinado si no por simple observación, que tendríamos que tener un país orientado a la exportación de todo lo que se pueda exportar para tratar de generar mas empleo por un mayor mercado para abastecer. Y que la mas provechosas de las políticas sociales la reducción de los impuestos al consumo a su mínima expresión.

Saludos.

Zorba

oti dijo...

Zorba, obvio que sigue habiendo inconsistencia social, pero no vas a comparar 53% de pobreza (2002) con 20% o 22% (2015), 20% de desocupación (2001) con 6% (2015), 50% de trabajo en negro (2001/2) con 30 y pico % (2015). La distribución del ingreso también es menos desigual hoy que hace 13 o 14 años.

Gran parte de estos resultados se obtuvieron aplicando el pseudoexcedente generado a principios del 2002 por la devaluación (que aumentó la pobreza como 10% según mis cálculos) que produjo una fenomenal "transferencia" de ingresos contra los asalariados.

Esos recursos solo cambiaron de lugar: de ser bienes salarios para los trabajadores pasaron a ser inversión o reutilización de capacidad ociosa para los empresarios. Eso generó, sumado a las exportaciones, la reactivación y "crecimiento" por cuatro o cinco años, hasta que ese combustible se acabó.

¿Por qué en esa fase estaban alineados los números (superávits gemelos, aumento de reservas, etc., etc.) y nadie decía nada, ni Clarín ni el dueño de este blog? Incluso hablaban del peligro del "recalentamiento".

Porque el saqueo ya era una cosa consumada, la recuperación fue por el botín saqueado que Néstor lo fue direccionando hacia resolver los problemas sociales e ir bajando los indicadores mencionados en el primer párrafo, no en crear un "fondo soberano". Por eso se hablaba en aquel tiempo de las payasadas del tipo de cambio real alto y competitivo, los superávits gemelos y toda esa boludez.

Mientras tanto la fuga de capitales seguía siendo descomunal.

El 2° mandato de CFK no fue ni más ni menos, dada la desaparición del combustible del principio, el modestísimo control sobre la fuga de capitales y la crisis económica y financiera global que los economistas no pueden encontrar en los gráficos que miran pero que generan efectos reales y tangibles, concentrarse en que el delicado y modesto equilibrio social alcanzado con tanto esfuerzo de gestión no se vaya por la borda ante las presiones para provocar otro saqueo.

Anónimo dijo...

Don oti, Ud. compara el fondo del pozo de la crisis del 2001, con el el mantenimiento del status quo de la recuperación/rebote. Y listo.
Y ahora esperamos que venga los marcianos, nos ocupen los chinos, o que. La problemática social sigue existiendo y se agrava con cada nacimiento.

Si ud. quiere generar trabajo tendrá por fuerza crear empresas, darle rentabilidad al capital y esperar que este pele mucho por el mercado (o sea haya varias empresas por sector),para que creen muchos empleos. Lo mejor es fomentar la empresa chicas y medianas (alguna luego se convertirán en monstruos pero eso es otra historia). Acá se hizo justo lo contrario, siempre recuerdo a Moreno pidiendo no mas de 5 feetlot para negociar el precio de la carne. La tasa de ganancia de techint y de una srl de un Kiosco es 35%.
No hay otra, no hay trabajadores sin empresas pero puede existir los contrario. Y si tiene varias empresas por sector es mejor ya que es cuando mas ineficientes son en el uso de los recursos laborales.(o sea mas empleo).
La forma de crear muchas empresas es favorecer la exportación, afuera es un marcado mas grande y la forma de entrar es por precio, una joda, ya que siempre paga el salario.

Pero cuales son las opciones quedarse donde esta, esperar que argentina gane la loteria, (recuerda vaca muerta, y que paso).
O buscar una forma que todos trabajen cosa que el trabajo sea un insumo escaso.

Saludos,

Zorba

oti dijo...

Estoy de acuerdo con crear empresas pymes, pero tienen que estar al servicio del mercado interno y ser proveedoras de los materiales que hacen falta para las obras de infraestructura que haya que hacer. Si se puede exportar, mejor. Lo veo difícil, hasta China exporta menos, cosa que era bastante previsible ya hace 8 años.

Ahora, "darle rentabilidad al capital", si se hace como se hizo en 2002, es igual a sacarle al asalariado de un tirón para devolvérselo en cómodas cuotas durante 5, 6 o 7 años. Eso se llama llevar agua de un molino a otro.

Lo que hay que lograr es darle rentabilidad al capital sin bajar el costo de nadie. Como esto es muy difícil, surgen en seguida las presiones para hacer la más fácil y más rápido: hay que saquear a alguien. Luego, hacer todo lo posible para que no se note.

Lo que hay que hacer es bancarse la incertidumbre y las "inconsistencias" mientras no tengamos verdaderos excedentes, por lo menos para preservar los equilibrios sociales relativos alcanzados, y no ceder a la presión de volver a generar excedentes que no son tales porque provienen de haber saqueado a un sector mayoritario de la sociedad.

Los economistas tienen la tendencia, usando terminología de la termodinámica, a alarmarse enseguida cuando ven que hay poca "energía libre", pero no se alarman cuando disminuye la "energía del sistema", porque quedan encandilados por el aumento de la "energía libre".

CFK entrega un país con niveles relativamente importantes de "energía del sistema" (incluso hay que aumentar bastante más ese nivel). Un gobierno superador lo que tiene que hacer es aumentar la "energía libre" sin dañar la "energía del sistema".

Anónimo dijo...

Oti, tratando de seguirte:

Segun vos, defines pseudoexcedentes como llevar agua de un Molino a otro, y afirmas hay pseudoexcedentes buenos y pseudoexcedentes malos; siendo los buenos los que usara K, y malos los que usara Menem/Cavallo.

Perdoname, pero no entiendo nada de lo que decis. Seguramente una limitacion mia, pero no entiendo nada de lo que decis.

Asi que te pido que me disculpes, no es falta de respeto, pero major no sigo la charla.

Utis

oti dijo...

Utis, yo no dije en ningún lado que hay "pseudoexcedentes buenos" y "malos". ¿Me decís dónde lo dije?

Digo, y surge claramente de mi comentario, que generar "pseudoexcedentes" (para los economistas son "excedentes", para mi no) es malo. Nunca debiera ocurrir eso.

Suponete que "A" (Cavallo/Menem/Cavallo/De la Rúa) te roba, "A" no está creando nada. Viene "B" (Duhalde/Remes) te roba aún más pero con el pretexto del desastre que heredó de "A" y que no hay alternativa para salir de ese desastre. Viene "K" (Kirchner) y te va devolviendo a lo largo del tiempo lo que "A" y "B" te robaron. "K" no está creando nada, está devolviendo algo que ya existía. "A" y "B" tampoco estuvieron creando nada.

Es obvio que, en la medida que nadie creó nada, solo se mueve la "riqueza" de un lado al otro. Eso no es "riqueza".

Lo que hizo K y CFK es volver a poner en tu bolsillo lo que te habían robado y, quizá, poniendo un poquitito más de lo que tenías antes del robo.

Puede, quizás, venir un "M" que diga que no hay "inversión", "los recursos están estancados", "hay que liberar los recursos productivos", etc. etc. y volver a lo mismo de "A".

Yo no niego que con el robo se hagan cosas y puede aumentar la "inversión" privada. Pero eso no es excedente. La inversión privada debiera aumentar sin hacer ningún movimiento redistributivo, eso sí sería excedente de verdad.



Anónimo dijo...

K no devolvio nada, te siguio robando, lo unico que cambio fueron los terminos de intercambio por eso parecia que te devolvia algo, cuando simplemente habia mas para sacar.
El aparto productivo hoy y en los 90 es casi el mismo, pero te pagaron mas por tus bienes es todo lo que cambio y genero expancion economica que no se aprovecho y se gasto.
En los 90 habia mas o menos un 30 a 35% de la poblacion sin cobertura, hoy lo mismo. La diferencia es que antes eramos 30 millones hoy 40 millones.
Lo peor de la decada K, fue la concentracion, se concentro riquezas provocando una mayor desigualdad, y eso se tradujo en mayor violencia en las calles, hace mucho que se sabe que esto esta correlacionado, pero parece que los economistas locales lo ignoran.

Saludos,

Zorba

La inversión y el miedo dijo...
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