sábado, julio 18, 2015

¿Qué tienen en común Angola, Burundi, Guinea, Irán, Sudán, Siria, Ucrania y Venezuela con la Argentina?

Les comparto mi columna que hoy salio en la sección "Economista de la Semana" en Perfil

¿Qué tienen en común Angola, Burundi, Guinea, Irán, Sudán, Siria, Ucrania y Venezuela con la Argentina? No es, desde ya, su grado de desarrollo. El PBI per cápita argentino casi cuadruplica al promedio del de estos países y, en los casos más extremos, los supera más de diez veces. Tampoco sus instituciones. Escasean en la lista los regímenes republicanos y abundan dictaduras, monarquías o teocracias. Tampoco la intensidad de las divisiones políticas es el factor común. No hay en la Argentina conflictos armados de la virulencia que se ve en alguno de los mencionados.

Sí comparten, en cambio, su régimen cambiario. Todos, junto a Ghana, Mongolia, Níger, Sierra Leona o Cuba, presentan algún tipo de desdoblamiento cambiario –de jure o de facto– como el que aquí se implementó durante la segunda gestión de Cristina. Menos de 25 países, sobre un total cercano a 200, tienen un esquema como el local, con proliferación de dólares comerciales, financieros, informales, para turistas, sojeros o ahorristas.

Esto no siempre fue así. A principios de la década del 70, uno de cada dos países tenía tipo de cambio dual o múltiple y hacia fines de los ‘80 cerca del 40% aún lo hacía. Desde entonces, tras la ola global de unificación cambiaria de los noventa, el porcentaje cayó hasta estabilizarse entre 10% y 15% del mundo.Desdoblar el tipo de cambio es hoy una situación de excepción.

El desdoblamiento y los controles de cambios surgieron, en la mayoría de estos casos, como respuesta a un shock negativo sobre la cuenta corriente, que se tradujo en un drenaje insostenible de divisas. El caso típico es el de una abrupta caída de los términos de intercambio (es decir, un deterioro en la relación de precios de exportaciones e importaciones) que afecta el balance comercial. Venezuela registraba un superávit de casi 20% del PBI hace diez años, que la caída del precio del petróleo convirtió en un déficit de más de 5%. Ucrania tenía en 2013 déficit comercial de 9%, Ghana de 19% y Burundi de 29%. En su conjunto, entre los países con desdoblamiento, el 80% tuvo un déficit de al menos 5% en la última década y la mitad de al menos 20%.

El desdoblamiento, en estos casos, es la alternativa a una devaluación que, a partir de mejoras en los precios que reciben los exportadores y el encarecimiento de las importaciones, generaría excedentes de dólares para cerrar las necesidades de financiamiento. Los riesgos de corto plazo que buscan eludirse desdoblando suelen ser la aceleración inflacionaria, la caída de los salarios y los impactos distributivos usualmente asociados a ella. Así, el desdoblamiento funciona como un mecanismo para postergar –pero no para evitar– un ajuste.

Nuestra propia historia abunda en ejemplos de cambios múltiples y controles de capitales como respuesta a shocks de cuenta corriente. Desde su introducción por Raúl Prebisch en la década del 30, el desdoblamiento cambiario fue más regla que excepción. Hubieron episodios de unificación truncos entre 1958-1963, 1967-1971 y 1977-1981, cuyos desenlaces estuvieron siempre asociados a abruptos deterioros de la cuenta corriente. Las experiencias de unificación fallidas durante la década del 80 en Argentina son otro ejemplo clásico de shock a la cuenta corriente, cuando el pago de intereses de la deuda exigía entre 5% y 10% del PBI.

Ahora bien, lo dicho hasta aquí no tiene por objetivo hacer un recuento histórico sino, en cambio, plantear el contraste con la situación actual. Es difícil asociar a la Argentina del segundo gobierno de Cristina a alguna de estas categorías. Argentina cuenta hoy, aún después de la fuerte caída de las exportaciones, con un balance comercial sólo levemente deficitario –parcialmente reprimido por las trabas comerciales, pero en todo caso, no de magnitudes macroeconómicamente críticas– y el pago de intereses es, en perspectiva histórica, irrelevante: tan sólo 0,6% del PBI. La cuenta corriente está lejos de desequilibrios de órdenes de magnitud que justifiquen el desdoblamiento.

En cambio, el desequilibrio detrás del cepo es estrictamente –y lo fue durante toda la década– de la cuenta capital, es decir, de aquellos movimientos de dólares que se originan en las decisiones de cartera de los agentes de la economía. No escasean los dólares porque el país tiene exceso de importaciones o de pago de intereses. En cambio escasean porque, por un lado, la (falta de) política monetaria espanta al ahorrista en pesos que se refugia en dólares como reserva de valor y, por otro, la (falta de) estrategia de inserción financiera internacional espanta al potencial inversión extranjero u otras fuentes de financiamiento.

En contraste con un déficit pronunciado en la cuenta corriente, este nuevo diagnóstico es una buena y una mala noticia. Mala porque nos obliga a repensar cómo pudimos caer, por errores propios, en una situación sólo comparable a la de los casos más extremos del planeta. Buena porque su propia naturaleza reduce los costos de salida y no vuelve al ajuste una alternativa inevitable.

El cambio de diagnóstico tiene dos implicancias importantes en términos de los pasos a dar en el camino de su resolución. Desde ya, en primer lugar, deberá evitarse la continuidad de una gestión plagada de errores, garantía de estanflación. El próximo gobierno deberá priorizar tres objetivos. Recuperar la política monetaria para convertir al peso en un instrumento interesante de ahorro, disipar los temores sobre la sostenibilidad del balance de pagos para transformar al país en un destino atractivo de la inversión (tanto para argentinos como para extranjeros) y devolver al Estado su capacidad de acceso al financiamiento externo, para brindarle márgenes de maniobra con los que hoy no cuenta.

Sin embargo, Argentina debe también escaparle al escenario opuesto de shock devaluatorio que podría acompañar a la unificación cambiaria, más aún si consideramos que estaremos transitando el noveno año consecutivo de inflación de dos dígitos. Una maxidevaluación que busque reequilibrar los precios relativos no debe ser prioridad en la agenda, como sí debería serlo en una economía con una incapacidad crónica para generar los dólares que necesita.

Política monetaria moderna y un peso creíble, unificación cambiaria, prudencia fiscal, transparencia en la gestión, reinserción financiera responsable. Una quimera, una misión que parece imposible después de tantos años de daño autoinflingido en la que nos acostumbramos a ser parte de ese grupo de 25 países que viven desdoblados en permanente estado de excepción.

6 comentarios:

Erkekjetter Silenoz dijo...

Ja...

Claaa’.... resulta que nos une sólo la vergüenza de tener tipo de cambios múltiples o desdoblamiento cambiario.... las diferencias en los PBI son nimiedades casi como que más o menos da lo mismo estar en cualquiera de esos lados.... por Dio’ Bernardo por Dio’...

De paso te olvidaste de citar (no se por qué mirá vo’) que también tuvimos fuga de capitales y despelotes en la cta. cte. con unificación cambiaria... y no hace tanto tiempo ehhh....

En consecuencia si con unificación o desdoblamiento cambiario tuvimos problemas ¿no será entonces que esa característica que nos hermana con otros países NO ES el problema?

La formación de activos externos, excede las cuentitas macro y rendimientos ya que Monsanto por ej. DEBE girar sus utilidades independientemente de todas esas cuestiones macro que enumerás. De hecho no les importa a menos que exista un “cepo” que no se lo permite. La “política monetaria” les importa por esta situación pero NO por la política en sí misma

Y esto está lejos de la conducta del chiquitaje que compra dólares ilusionado en resguardar poder de compra futuro sin importarle que poniendo la guita en un plazo fijo le permita ganar más. El error es suponer que TODOS recurren al MULC con el objetivo que querés universalizar: que la compra de dólares se debe a un mero rendimiento.

Corolario: la política monetaria POCO PUEDE hacer en el corto plazo para cambiar conductas entre atávicas y de intereses (chiquitaje y ET respectivamente)

El fenómeno fuerte y condicionante es la restricción externa pero su solución definitiva vendrá cuando tengamos una industria que por lo menos genere los dólares que necesita y eso requiere de otro de tipo de políticas antes que la “monetaria” y fiscal, de hecho éstas ultimas se acomodarán con el objetivo de la primera y dentro de las posibilidades reales que se tengan en los distintos momentos. Si las podés tener en equilibrio mejor pero NO ES ni de lejos la condición mínima y necesaria

Además si ”Argentina debe también escaparle al escenario opuesto de shock devaluatorio que podría acompañar a la unificación cambiaria” significa que la solución deberá ser cualquier otra menos monetaria.

En consecuencia la vía política podrá arreglar algunos/todos los problemas monetarios o seguiremos con el país normal: soja, timba y shopping... lástima que con este modelito sobramos unos 30M de personas que pasaremos a formar parte de alguna categoría dentro de lo denominado “estructural” ¿no?

En fin.... pero buehhh aprovechando cierta hermandad, voy a buscar un mejor laburo en Burundi porái el “aifon”, quien te dice, está más barato

Luciano dijo...

Fuga de capitales ES cuenta capital, no cuenta corriente.

Saludos

Anónimo dijo...

tu comentario-respuesta "Fuga de capitales ES cuenta capital, no cuenta corriente" es muy insatisfactorio. si creyera que no te das cuenta me resultaria menos chocante. o quizas no te das cuenta? por si llega a ser lo segundo, algunas preguntas:

que tal si pones numeros, en verdes, al 0.6% de pago de deuda?
y a la fuga de capitales entre 2007 y 2011?
al deficit de divisas de la "industria" automotriz?
o al endeudamiento q estimas necesario para unificar el TC?
o quizas a la deuda que el BC acumula con los bancos por guardar los pesos de los argentinos, y sobre todo los pesos de sus "fondos de inversion" que ahora se van al dolar blue en tipico apriete pre-electoral.

hay que leer mas, viejo. dejar el verso con el que te adoctrinaron de jovencito. que escribas igual es estimulante y ayuda a mejorar el debate, gracias por eso.

Anónimo dijo...

Aunque lleno de clichés e imperfecciones, el comentario de Erkekjetter Silenoz es valido: tu nota Luciano falla en su intento de relacionar la historia del desdoblamiento cambiario que resumis al principio de la nota, con los problemas que describes en la segunda parte. Diucho de otra forma, tus conclusions no emanan de lo que argumentas.

Yo diria que para la Argentina, el principal problema del desdoblamiento cambiario para el crecimiento del pais es que a veces desalienta la inversion exterior, con el consecuente atraso en tecnologia que padecemos

(La vertiginosa expansion tecnologica que ocurre en otras regions a nosotros nos llega tarde, mal, y en cuentagotas. Nuestra produccion industrial cada dia es mas obsoleta. de a poco, con una industria cada vez mas manufacturer de Baja tecnologia, nos estamos convirtiendo en un pais mas dependiente del agro).

AHORA BIEN, si bien el desdoblamiento cambiario contribuye a la falta de inversion extranjera, ni es la causa unica, ni la principal. Bien podria haber inversion extranjera bajo un sistema de desdoblamiento cambiario!!

Porque la limitante principal para la falta de llegada de tecnologia e inversion es hoy dia la incertidumbre, la falta de prevision. Con un gobierno que cambia de reglas a cada rato, se hace muy arriesgado invertir. Granted, el desdoblamiento del tipo de cambio agrega incertidumbre, pero no es la causa principal.

Utis

Luciano dijo...

Estimados, mi punto, y es el que desarrollo en la nota, es que si el problema de argentina no es de cuenta corriente (y no lo es) como en la mayoria de los desdobladores, el problema es de cuenta capital, y la cuenta capital se determina por muchas de las cosas que estan mencionando. Nada de lo que dicen contradice mi punto: Si el problema es otro las soluciones son otras.

Anónimo dijo...

Lindo, pero la razón de que nadie quiera el peso, es el financiamiento del déficit fiscal, la razón de la devaluacion, que uno de estos días sucederá sera licuar esto, acá el bienestar de las empresas importa poco. Y el porque se genero este déficit, es porque se gasto mas de lo que ingreso, pese a una gran presión impositiva.
Ahora nada de esto es interesante si uno quiere el bienestar de la argentina, son simplemente hechos que se solucionaran, acá como siempre de la peor forma.
Lo que seria interesante seria plantear como se mete a los 5 o 6 millones de argentinos que faltan en el mercado de trabajo (esos que son ñoquis, desempleados y los informales) y no tratar de solucionar esto con planes o empleo publico.
Esta seria la pregunta a responder para una gestión de gobierno exitosa.
Saludos.
Zorba